
Evidentemente esta no es una colaboración mía, sino de un reportero del periódico chileno El Mercurio. El contenido aplica perfectamente al objetivo que persigue este blog: la nota detrás de la notas.
Ex periodista de "El Mercurio" relata cómo llegó al escondite del "Che" en Bolivia
IGNACIO ARANA ARAYA
El enviado especial de "El Mercurio" Héctor Precht y un reportero australiano free lance fueron los primeros periodistas en develar hace 40 años el misterio de dónde estaba el mítico revolucionario argentino Ernesto "Che" Guevara. Seis meses después, las páginas de Internacional fueron las primeras del planeta en revelar que el guerrillero no cayó en combate, sino que fue muerto por el Ejército de Bolivia.
Era abril de 1967 y un enfrentamiento entre el ejército boliviano y lo que se presumía eran guerrilleros o narcotraficantes en el oriente boliviano interesó a varios medios internacionales, entre ellos "El Mercurio". Precht fue destinado como enviado especial a la zona. Pero poco pasaba en el rústico pueblito de Camiri, donde no había radio ni televisión, por lo que muchos reporteros regresaron desilusionados a sus países.
Hasta que el ejército boliviano invitó a Precht, a un reportero local y a un australiano que se desempeñaba como free lance del periódico "The Sunday Times", de Londres, a unirse a un destacamento de ocho soldados bajo el mando de un teniente en busca de insurgentes.
El grupo salió a pie de Pincal, el destacamento militar más cercano al lugar de enfrentamiento, para internarse por un río que cruza el cañón de Ñancahuazú. Tras un par de horas descubrieron siete cuerpos en descomposición: un guía civil y seis militares, enviados al más allá por guerrilleros, los que debían estar cerca.
"Era tan bonito todo y tan excitante el lugar que uno no percibía la posibilidad de que le pasara algo. Seguimos caminando como unas cinco horas hasta un campamento guerrillero, perfectamente equipado con trincheras, una cueva hecha en la roca viva, alimentos, medicinas, documentos y un arsenal", relata Precht.
Se trataba del cuartel general del "Che". "Había un lugar donde la tierra estaba removida. Empezamos a sacarla y descubrimos un montón de documentos, entre los que estaba una foto del Che sacada en el mismo lugar, aunque costó reconocerlo porque estaba pelado, con pipa y sin barba", recuerda Precht, hoy presidente de la agrupación Automovilistas Unidos de Chile.
Para entonces Guevara llevaba cinco meses en Bolivia tratando de levantar una revolución que no prendía en absoluto.
El descubrimiento llevó a Precht y al australiano al borde del éxtasis. Tras meses de especulación, eran los únicos reporteros que sabían dónde estaba el guerrillero cuyo destino era un misterio para gobiernos y nutría rumores en todo el mundo.
Pero había un inconveniente: mandar la noticia. Ambos llegaron el domingo 9 de abril a la ciudad oriental de Santa Cruz, pero pronto el anglosajón se dio cuenta de que no tenía los medios para despachar. Precht, en cambio, tras algunos regalos a funcionarios de correo, logró enviar su artículo hacia La Paz, donde fue recibido por la Associated Press (AP), la que lo reenvió a "El Mercurio", donde llegó cerca de la medianoche del domingo 9 de abril.
La insólita noticia, escrita por un novel periodista, hizo que el artículo fuera retenido para publicarlo al día subsiguiente. Pero el lunes 10, el australiano voló a La Paz y le vendió la historia a la AP, la que la publicó de inmediato. La noticia acaparó muchos titulares en todo el mundo, y la nota de "El Mercurio" al día siguiente confirmó el golpe.
Pero, como en las buenas historias de Hollywood, Precht tendría su revancha y daría un golpe mundial. A principios de octubre de ese año se supo que el ejército boliviano había emboscado al "Che" y Precht fue enviado, pero voló con retraso y no logró llegar a Valle Grande a ver el cadáver del revolucionario.
Pero la suerte estaba de su lado. En el bar del hotel se topó con un alto funcionario del Ministerio de Información.
"De repente me dijo que habían tenido que matarlo (al "Che"), porque si no habría sido un escándalo internacional", rememora Precht. El regalo era contundente: todos los medios repetían la versión oficial de que el guerrillero había muerto en combate, no ultimado por los soldados. "El Mercurio" publicó la primicia el miércoles 11 de octubre, la que fue desmentida por La Paz. La prensa internacional tardó en acusar recibo, pero la verdad ya había emergido y con el tiempo impondría su peso. El "Che" post mórtem se consagraba como leyenda.
Tributo de Fidel Castro
"Hago un alto en el combate diario para inclinar mi frente, con respeto y gratitud, ante el combatiente excepcional que cayó un 8 de octubre hace 40 años", publicó un artículo del diario oficial "Granma", supuestamente escrito por Fidel Castro. "Fue como una flor arrancada prematuramente de su tallo", agregó.
Como era de esperar, Fidel no apareció en los homenajes rendidos al guerrillero, en la central ciudad de Santa Clara, presidido por Raúl Castro, a quien cedió el poder el 31 de julio de 2006.
HOMENAJES
EL ACTO principal en Cuba se hizo en Santa Clara, ciudad tomada por Guevara en 1958.
EVO MORALES recordó al revolucionario en un acto en Vallegrande, a pocos metros de la fosa que lo albergó.
CARACAS develó un monumento en honor al "Che" en el pico El Águila, en los Andes, a 4.000 metros, donde estuvo en su viaje por la región.
Si quieren leer la nota diréctamente desde El Mercurio, hagan clic en la liga:

