martes, 7 de abril de 2009

Chapulines polítikos



Relevo en la SEP: Se va Vázquez Mota y llega Lujambio Irazábal.


Manuel Mora MacBeath


Alonso Lujambio fue nombrado la mañana de este lunes, 6 de abril de 2009, como secretario de Educación Pública, en lugar de Josefina Vázquez Mota.

Como suele ocurrir en política, Lujambio no concluyó el periodo de tiempo para el que fue electo como presidente del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI). La noticia, sin embargo, no sorprendió por la cercanía de Alonso con el presidente Felipe Calderón Hinojosa, su amigo personal e intransferible.

En México ya nos acostumbramos a la facilidad con que los políticos pueden brincar de un lado a otro: hay quienes brincan de una diputación local a una federal, llegan a Senado y después se convierten en gobernadores. No importa realmente, detrás de ellos hay asesores que hacen la chamba mientras los políticos estiran la mano cada quincena para recibir su dieta, sueldo o salario.

Lo lamentable es que los chapulines políticos también pululen en dependencias tan sensibles como la SEP, donde se requiere a personas que no nada más sean amigos del presidente en turno, sino que sepan hacer la chamba. Pero los políticos son multifuncionales: sirven para todo -y para nada-: Vázquez Mota estuvo al frente de la Secretaría de Desarrollo Social, y después llegó a la SEP. Ahora será diputada federal.

Lujambio fue consejero electoral en el IFE, después estuvo en el IFAI y ahora en la SEP. Por cierto, ¿qué tiene que ver lo electoral con el acceso a la información? Digo, porque ultimamente el IFAI se ha convertido en un reducto para ex consejeros electorales. Además de Lujambio, ahí está el caso de Jacqueline Peschard, por ejemplo, ex consejera del IFE que se perfila ahora como presidenta del IFAI.

Bueno, al menos Leonardo Valdés ya sabe dónde buscar chamba cuando deje el IFE... a no ser que se le adelante Luis Carlos Ugalde.

No hay vuelta de hoja: la SEP ya está ganada. En el camino se quedó el ex gobernador de Guanajuato y titular del Conacyt -hablando de chapulines- Juan Carlos Romero Hicks.

Pero de chapulín a chapulín, Romero Hicks tenía mejor perfil que Alonso Lujambio. Quizá el pecado del ex rector de la Universidad de Guanajuato haya sido ser tan pero tan cercano al Yunque, esa cofradía secreta que no existe, pero de que vuela, ¡vuela!

Se impuso el amiguismo.

¡¿Qué predecibles son nuestros políticos, no?!

En fin, lo que pasó ayer me recuerda a Vicente Fox cuando armó su gabinetazo. Recién obtuve algunos documentos de departamento de Estado de Estados Unidos, donde se hacía la quiniela para ver quién iba a quedar en qué cartera.

Los papeles que dieron vida a este texto son cortesía de la ONG estadounidense The National Security Archive...


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"Y los nominados son..."


Manuel Mora MacBeath


Testigo privilegiado del cambio político que vivió el país hace ocho años con la llegada del PAN a Los Pinos, Jeffrey Davidow, a la sazón embajador de Estados Unidos en México, compiló una lista de los candidatos a ocupar una de las sillas del nuevo gabinete.
Davidow buscó en lo posible anticipar a la secretaria de Estado, Madeleine Albright, cuáles serían los movimientos precisos del presidente electo Vicente Fox Quesada; para ello basó su información en conversaciones con académicos y contactos del PAN, sin dejar de lado los reportes de la prensa.
El polémico embajador, acusado en una publicación del diario "The Boston Phoenix" de estar ligado al PRI y de ser un obstáculo para la transición democrática mexicana, envió su reporte al Departamento de Estado el 5 de octubre de 2000 a las 9.40 de la noche -según consta en el documento-, casi dos meses antes de que Fox diera a conocer su “gabinetazo”.
El informe iba con copia al Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, a la Agencia de Inteligencia Militar, a la Agencia Central de Inteligencia, y al Departamento del Tesoro. Todos querían información.
Por más de seis años el documento permaneció clasificado, pero en marzo de 2007 el Departamento de Estado entregó una copia al Archivo de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), a través de una petición de información.
Hoy se puede saber, por ejemplo, que además del rector del Tecnológico de Monterrey, Rafael Rangel Sostmann, la lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo Morales, sonaba como posible titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Aunque Rafael Rangel estaba señalado en el informe como el principal candidato, había un tercero en discordia: el entonces senador Ricardo Alfredo Ling Altamirano, hoy presidente del Consejo del Instituto de Acceso a la Información Pública de Guanajuato (IACIP).
Davidow, representante en México del gobierno más poderoso del planeta, falló en su pronóstico: Fox nombró en la SEP a Reyes Tamez Guerra, quien debió renunciar a la rectoría de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) para ocupar la cartera.
Sin embargo, el pronóstico por sí mismo dejó al descubierto a uno de los informantes de Davidow: Luis Felipe Bravo Mena.
Para ningún panista de Guanajuato es secreta la lejana relación que hay entre Fox Quesada y Ling Altamirano.
La candidatura de Alfredo debió salir, opinan panistas encumbrados, del propio jefe nacional del PAN en ese entonces, el leonés Luis Felipe Bravo Mena, quien tiene gran cercanía con el presidente del IACIP.

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Davidow fue más exacto en otras secretarías.
Anticipó que el celayense Javier Usabiaga Arroyo llegaría a la Secretaría de Agricultura.
Y aunque mencionó que el leonés Eduardo Sojo Garza-Aldape podía llegar a la Secretaría de Economía, no lo hizo en el arranque de la administración sino seis años después.
En cambio, Fox nombró a Sojo como coordinador de Políticas Públicas de la Presidencia, una de las nuevas carteras que, anticipó Davidow, se iban a crear.
Luis Ernesto Derbez, a quien Fox designó en la Secretaría de Economía, también iba entre los candidatos que mencionó Davidow en su lista, junto con Alfonso Romo, José Luis Salas Cacho, Rogelio Sada Zambrano, Herminio Blanco y Jaime Zabludowsky.
Con un asterisco, el embajador resaltó en su informe que Pedro Cerisola y Weber era el natural candidato a dirigir la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). No se equivocó.
Tampoco erró al decir Francisco Javier Barrio Terrazas podría hacer cargo de la Secretaría de la Función Pública –entonces SECODAM-, aunque no previó que dejaría el cargo en 2003.
Para esta cartera, el diplomático mencionó también al leonés Carlos Arce Macías y a Ramón Muñoz Gutiérrez, coordinador de asesores de Fox cuando éste fue gobernador de Guanajuato.
El presidente del PVEM, Jorge González Torres, no llegó a la Secretaría de Medio Ambiente como preveía el embajador, pero sí llegó otro de los candidatos incluido en el informe: Víctor Lichtinger.
En la Casa Blanca tuvieron la información correcta de lo que ocurriría en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP): tal como lo previó Davidow, Francisco Gil Díaz llegó al cargo.
Otra opción del diplomático para la SHCP era José Luis Romero Hicks; sin embargo, el guanajuatense también figuraba como candidato al Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), cargo que finalmente ocupó.
En la Secretaría de Gobernación y la de Relaciones Exteriores no hubo mayor sorpresa; Santiago Creel Miranda y Jorge Castañeda, respectivamente, encabezaron las dependencias.
La llegada de Carlos Abascal Carranza a la Secretaría del Trabajo estaba prevista; la novedad es que además de él, se mencionaba como posibilidad a la lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales.
No había dudas sobre quién sería la vocera del presidente: Marta Sahagún figuraba como candidata única. Lo que no se previó fue su posterior matrimonio civil con Fox.

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El nombramiento de Rafael Macedo de la Concha al frente de la Procuraduría General de la República (PGR) causó no sólo sorpresa en México, sino también en la Casa Blanca.
Macedo de la Concha no iba entre los siete candidatos que mencionó Davidow, quién había apostado más por Felipe Arturo Camarena García, a la sazón procurador de Justicia de Guanajuato, y Miguel Ángel García Domínguez, ex presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado.
Para la Secretaría de Energía, Davidow supuso que Fox nombraría al panista Juan Bueno, o a Fausto Alzati. Pero el presidente sorprendió designando a Ernesto Martens Rebolledo, quien duró la mitad del sexenio para después dejar la dependencia en manos de Felipe Calderón Hinojosa.
Julio Frenk Mora, considerado como uno de los mejores funcionarios del sexenio de Fox, no se mencionaba entre los candidatos a la Secretaría de Salud.
En su lugar se barajaban los nombres de Carlos Tena Tamayo –ex secretario de Salud de Guanajuato-, Enrique Ruela, César Athie, y Misael Uribe.
Para Desarrollo Social se mencionaron varios candidatos… pero no a Josefina Vázquez Mota. En cambio, volvió a resurgir la posibilidad de que Carlos Arce Macías encabezara una secretaría.
En su afán de ser preciso, Jeffrey Davidow se aventuró a enlistar nombres de personas que podrían llegar al gabinete, sin ubicarlos en una secretaría en particular.
Mencionó, por ejemplo, a Ramón Martín Huerta, quien en 2004 se convirtió en Secretario de Seguridad Pública.
También figuró Alfonso Durazo, designado secretario Particular de Fox.
Y a otros no panistas como Porfirio Muñoz Ledo y Gilberto Rincón Gallardo.

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En su informe Davidow comentó que Fox tendría al menos cinco grupos de cazatalentos –headhunters- encargados de elaborar listas de tres candidatos para cada una de las carteras del gabinete legal y ampliado.
“Si Fox confía en los ‘headhunters’, como lo ha declarado, surgirán nombres de personas ligadas a empresas que no son tan conocidos en los círculos políticos.
“Así ocurrió al menos con dos asesores de la campaña de Fox: Pedro Cerisola, de Telmex, y Francisco Ortiz de Procter and Gamble, quienes eran desconocidos para Fox hasta antes de ser escogidos a través de los ‘headhunters’”, opina Davidow en la parte final de su reporte.